Monday, June 24, 2013

AURELIO ARTURO




AURELIO ARTURO (1906-1974)



MORADA AL SUR


I

En las noches mestizas que subían de la hierba,
jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes,
estremecían la tierra con su casco de bronce.
Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de oro.

Después, de entre grandes hojas, salía lento el mundo.
La ancha tierra siempre cubierta con pieles de soles.
(Reyes habían ardido, reinas blancas, blandas,
sepultadas dentro de árboles gemían aún en la espesura).

Miraba el paisaje, sus ojos verdes, cándidos.
Una vaca sola, llena de grandes manchas,
revolcada en la noche de luna, cuando la luna sesga,
es como el pájaro toche en la rama, "llamita", "manzana de miel".

El agua límpida, de vastos cielos, doméstica se arrulla.
Pero ya en la represa, salta la bella fuerza,
con majestad de vacada que rebasa los pastales.
Y un ala verde, tímida, levanta toda la llanura.

El viento viene, viene vestido de follajes,
y se detiene y duda ante las puertas grandes,
abiertas a las salas, a los patios, las trojes.
Y se duerme en el viejo portal donde el silencio
es un maduro gajo de fragantes nostalgias.

Al mediodía la luz fluye de esa naranja,
en el centro del patio que barrieron los criados.
(El más viejo de ellos en el suelo sentado,
su sueño, mosca zumbante sobre su frente lenta).

No todo era rudeza, un áureo hilo de ensueño
se enredaba a la pulpa de mis encantamientos.
Y si al norte el viejo bosque tiene un tic-tac profundo,
al sur el cuervo viento trae franjas de aroma.

(Yo miro las montañas. Sobre los largos muslos
de la nodriza, el sueño me alarga los cabellos).


II

Y aquí principia, en este torso de árbol,
en este umbral pulido por tantos pasos muertos,
la casa grande entre sus frescos ramos.
En sus rincones ángeles de sombra y de secreto.

En esas cámaras yo vi la faz de la luz pura.
Pero cuando las sombras las poblaban de musgos,
allí, mimosa y cauta, ponía entre mis manos,
sus lunas más hermosas la noche de las fábulas.

*

Entre años, entre árboles, circuida
por un vuelo de pájaros, guirnalda cuidadosa,
casa grande, blanco muro, piedra y ricas maderas,
a la orilla de este verde tumbo, de este oleaje poderoso.

En el umbral de roble demoraba,
hacia ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito,
el alto grupo de hombres entre sombras oblicuas,
demoraba entre el humo lento alumbrado de remembranzas:

Oh voces manchadas del tenaz paisaje, llenas
del ruido de tan hermosos caballos que galopan bajo asombrosas ramas.

Yo subí a las montañas, también hechas de sueños,
yo ascendí, yo subí a las montañas donde un grito
persiste entre las alas de palomas salvajes.

*

Te hablo de días circuidos por los más finos árboles:
te hablo de las vastas noches alumbradas
por una estrella de menta que enciende toda sangre:

te hablo de la sangre que canta como una gota solitaria
que cae eternamente en la sombra, encendida:

te hablo de un bosque extasiado que existe
sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa
violas, arpas, laúdes y lluvias sempiternas.

Te hablo también: entre maderas, entre resinas,
entre millares de hojas inquietas, de una sola hoja:

pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia,
hoja sola en que vibran los vientos que corrieron
por los bellos países donde el verde es de todos los colores,
los vientos que cantaron por los países de Colombia.

Te hablo de noches dulces, junto a los manantiales, junto a cielos
que tiemblan temerosos entre alas azules:

te hablo de una voz que me es brisa constante,
en mi canción moviendo toda palabra mía,
como ese aliento que toda hoja mueve en el sur, tan dulcemente,
toda hoja, noche y día, suavemente en el sur.


III

En el umbral de roble demoraba,
hacia ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito,
un viento ya sin fuerza, un viento remansado
que repetía una yerba antigua, hasta el cansancio.

Y yo volvía, volvía por los largos recintos
que tardara quince años en recorrer, volvía.

Y hacia la mitad de mi canto me detuve temblando,
temblando temeroso, con un pie en una cámara
hechizada, y el otro a la orilla del valle
donde hierve la noche estrellada, la noche
que arde vorazmente en una llama tácita.

Y a la mitad del camino de mi canto temblando
me detuve, y no tiembla entre sus alas rotas,
con tanta angustia, una ave que agoniza, cual pudo,
mi corazón luchando entre cielos atroces.


IV

Duerme ahora en la cámara de la lanza rota en las batallas.
Manos de cera vuelan sobre tu frente donde murmuran
las abejas doradas de la fiebre, duerme.
El río sube por los arbustos, por las lianas, se acerca,
y su voz es tan vasta y su voz es tan llena.
Y le dices, repites: ¿Eres mi padre? Llenas el mundo
de tu aliento saludable, llenas la atmósfera.
-Soy el profundo río de los mantos suntuosos.
Duerme quince años fulgentes, la noche ya ha cosido
suavemente tus párpados, como dos hojas más, a su follaje negro.

*

No eran jardines, no eran atmósferas delirantes. Tu te acuerdas
de esa tierra protegida por una ala perpetua de palomas.
Tantas, tantas mujeres bellas, fuertes, no, no eran
brisas visibles, no eran aromas palpables, la luz que venía
con tan cambiantes trajes, entre linos, entre rosas ardientes.
¿Era tu dulce tierra cantando, tu carne milagrosa, tu sangre?

*

Todos los cedros callan, todos los robles callan.
Y junto al árbol rojo donde el cielo se posa,
hay un caballo negro con soles en las ancas,
y en cuyo ojo líquido habita una centella.
Hay un caballo, el mío, y oigo una voz que dice:
"Es el potro más bello en tierras de tu padre".

*

En el umbral gastado persiste un viento fiel,
repitiendo una sílaba que brilla por insantes.
Una hoja fina aún lleva su delgada frescura
de un extremo a otro extremo del año.
"Torna, torna a esta tierra donde es dulce la vida".


V

He escrito un viento, un soplo vivo
del viento entre fragancias, entre hierbas
mágicas; he narrado
el viento; sólo un poco de viento.

Noche, sombra hasta el fin, entre las secas
ramas, entre follajes, nidos rotos -entre años-
rebrillaban las lunas de cáscara de huevo,
las grandes lunas llenas del silencio y del espanto.

Saturday, January 26, 2013

VÍTĚZSLAV NEZVAL




16 ΣΟΝΕΤΤΑ


fetišista

Mam za manželku kyrysnici
už déle nežli od jara
Toť učiněná maškara
Má ocelovou rukavici

Co pomůže mně kytara
Bum něco prasklo na polici
Dnes přehnula mne přes lavici
Je šťastná když tě pokárá

A já jsem její hodný muž
předvčírem nabrousil jsem nůž
Dvě oči svítí na talíři

Jen pro ně jsem ji miloval
Do sbírky motýlů je dal
A slepá s ošklivcem se smíří


měšťák

Má zlatý řetěz na břiše
Kdo urazil by toho bůžka
jenž nadouvá se jako hruška
ten ať se ďáblu upíše

Jsem manželka a vlastně služka
a chůva toho fetiše
Však dížka jednou překyše
a budu sama v hrobě lůžka

Je těhotný zas vysedá
ta každodenní beseda
mu stačí aby poznal kursy

A kyprý drahocenný plod
odplaví chladné proudy vod
Můj miláček je králem bursy!


svedený

Jsem něžný to vše zavinila
má obraznost a punčocha
Co chcete paní od hocha?
Pleť smrti bude asi bílá

Však teď jsem vzorem lenocha
a dělám co chce moje víla
Chuť nicoty všech věcí zbyla
ó ať se se mnou pokochá

Je noc či den? Už dvanáct bije
já vytahuji žaluzie
a nakláním se z ložnice

Noc děsí mě a dne se štítím
Když znaven usnu i pak cítím
dech smrti cizoložnice


circulus vitiosus

Opilec přičinlivý žák
a ctitel umělého ráje
má v očích slzy vzpomínaje
Však mysl ulétla jak drak

On pije zelenavé kraje
a jeho duše tažný pták
si hledá v kouři vlčí mák
a něžné idylické stáje

Tam s vrabčáky a s holuby
žije svůj život naruby
Však náhlý vítr strhl lávku

Duch pohroužený do hříček
procitá jako budíček
A pijan zdvojnásobil dávku


básník

Ač zvítězil nad desilusí
a dávno přemohl svůj jed
má horečky To dělá svět
jenž chtěl by aby byl jak druzí

Svůj fantastický kabaret
má podříditi vkusu luzy
Svět zotročil si vše i musy
Ach škoda slov ach škoda let

Žel jeho vnitřní řeč je čistá
On vysmívaný alchymista
je jako ony komety

jež poutá cizí gravitace
a místo křišťálové práce
on píše - běda! - sonety!


literatura

Dost dlouho jsem byl pod kontrolou
tvé libovůle čtenáři
Ne víckrát se ti nezdaří
mě vláčet obecnou svou školou


Už nepleť si mne se žháři
Už nechci vystrkovat holou
I to čpí trochu aureolou
Jsi nemocen? Jdi k lékaři!

Má svrchovaná libovůle
zná světy navždy pominulé
Já pohrdám tvým šestákem

Co prohrám prohrám na ruletě
Jsem ve tvém zotročeném světě
jen nulou ne však žebrákem!


upír

Ty dobrodruhu kytary
až položí tě na máry
zvuk devíti tvých prasklých strun
se změní v devět černých lun

Tvůj mozek jehož výpary
jsi zaháněl jak komáry
se zbortí v zemi jako trůn
pod tlapkou potkanů a kun

Však než se nasytí mnou krtci
tvé jedy louhují mně v srdci
a teprv s jiskrou zániku

až bude zcela rozvráceno
pak zlhostejní mně tvoje jméno
můj trýzniteli básníku!


její moc

Při obnažení tvého těla
pod oknem drnčí tarantela
Tvá erotická mimika
mne změní v náměsíčníka

Znáš zázraky a kdybys chtěla
vypučí v skříni mirabela
Čí líbí se ti osyka?
Jsme rázem v stínu lesíka

Kdo jsi? Jsi moje fantasie
i ve snu trýzní mne a žije
Buď musím být tvým otrokem

anebo navždycky tě ztratím
Jsi rozmarná? Ó buď si zatím
Já dobudu tě útokem!


sonet

Věž nad horizontem se třpytí
Prst na křížku jenž přisahá
Uprostřed slz a krupobití
a svlečen takřka do nahá

se automobilista řítí
a jeho stroj mu pomáhá
Jsem v sonetu jak moře v síti
a z extase je úvaha

Proč vyhýbáš se vlastní řeči?
Co slabika to nebezpečí
stroj hrá jen prstem do něj strč

Prst hrozí já se celý chvěji
že vlak se zvrhne na koleji
Když necítíš tak raděj mlč!


rytmy

Raz dva tři čtyři držet krok
Svět vnucuje ti svoje rytmy
Můj démante tys nezasvit mi
Stát čelem vzad a vlevo bok!

Znám jiné vojsko myši stok
ty mlsné požíračky přítmí
Můj démante tys nezasvit mi
Jdu krokem povalečů z dok

Mé srdce v tomtéž rytmu buší
Hodiny bijí spaste duši!
Blesk proměnil se v lilii

Déšť rozezvučel střepy zinku
Teď pochoduji při bubínku
jenž vpad mně do delirií


zvláštní rybář

Ne už i zlatá vrtule
jež pohání tě hlohu světla
je slabá než aby mě spletla
Pryč ptáci dolů s kopule!

Pět žen si sedlo na pometla
a ve vzduchu čpí cibule
Chci vzdát se vám jsem bez vůle
Má duše rajka která vzlétla

Bez udice a bez sítí
den na svůj slovník loviti
jak moudrý Budha na mlčení

Sám sebe proměňuji v bod
jak zbavuje se řeka vod
Není to spánek ani bdění


kázeň

I moře má svou dresuru
a z jedné vlny vzniká druhá
I v bělobě se skrývá duha
Jsem věčný kejklíř azuru

Znudil tě život dobrodruha
A v ruce malou lasturu
chceš uniknouti ponuru
Pán extasí a jejich sluha

Už bezmála jsa změněn v hloh
jsi trubač však i lesní roh
Čím výš tím vzdaluje se nebe

Až jednou za novoluní
se rozplynouti ve vůni
jež vysvětluje sama sebe


kremace za živa

Jak křišťálový mnohostěn
se točíš kolem vlastní osy
a žárlíš na kapičku rosy
Je schopna nekonečných změn

Chceš zmizeti jak blázni pštrosi
a uchvátil tě osud pěn
Tak moci utéct v lásce žen
žahadlu lstivé smrti vosy

Čím méně budeš v sobě sám
tím míň ti smrti zanechám
jsa přelit v tisíceré tvary

Až vyvlastním se docela
co mně pak bude do těla
Pak nalož si je na své máry!


asentimentální

Jdeš s nové perspektivy k lidem
prost sebemenší iluse
Tvé ruce jako haluze
se rozepjaly nad svět s klidem

Co je nám ptáčku po luze!
My nepláčeme nad Ovidem
Nic žádné spolky s Věčným Židem!
Ti trpí po své zásluze

Dnes uviděl jsem z okna ženu
Nač čekat marně na odměnu
Je robustní tak vem si ji!

Svět plný šíleného kvítí
Je špatný? Chci jej proměniti
Pse sežer klidně lilii!


optimismus

Klid podzime jsem optimista
a mám rád širé obzory
Syt pokrytecké pokory
si hledám v světě kousek místa

Hleď malá Leninova busta
se směje všemu na vzdory
Na šibenici s netvory!
A země bude opět čistá

Tvé nitro s kterým bojuješ
je stará pokrytecká lež
Tvé sonety se rodí z hnusu

Ó nakažená krvi teč
Až vytečeš má vlastní řeč
vytryskne z prvotního vkusu!


cauchemar

Jsem zbaven navždy noční můry
Už bez masky a koturnu
se dívám klidně na urnu
Mé peklo na mě padlo s hůry

Buď sbohem oko kreatury
spi v extatickém nestvůrnu
Teď jako zpěvák v nocturnu
se loučím s andělskými kůry

Pryč mlsný stíne Hamleta
Když pravice je prokleta
dosáhnu štěstí levou rukou

Já věřím více štěrkaři
než mystickému šprýmaři
vždyť oba tentýž kámen tlukou!


Tuesday, January 1, 2013

ΓΙΑΝΝΗΣ ΡΙΤΣΟΣ: ΔΩΔΕΚΑ ΠΟΙΗΜΑΤΑ ΓΙΑ ΤΟΝ ΚΑΒΑΦΗ




ΓΙΑΝΝΗΣ ΡΙΤΣΟΣ

ΔΩΔΕΚΑ ΠΟΙΗΜΑΤΑ ΓΙΑ ΤΟΝ ΚΑΒΑΦΗ



Ο ΧΩΡΟΣ ΤΟΥ ΠΟΙΗΤΗ

Το μαύρο, σκαλιστό γραφείο, τα δυό ασημένια κηροπήγια,
η κόκκινη πίπα του. Κάθεται, αόρατος σχεδόν, στην πολυθρόνα,
έχοντας πάντα το παράθυρο στη ράχη του. Πίσω από τα
  γυαλιά του,
πελώρια και περίσκεπτα, παρατηρεί τον συνομιλητή του,
στ’ άπλετο φως, αυτός κρυμμένος μες στις λέξεις του,
μέσα στην ιστορία, σε πρόσωπα δικά του, απόμακρα, άτρωτα,
παγιδεύοντας την προσοχή των άλλων στις λεπτές ανταύγειες
ενός σαπφείρου που φορεί στο δάχτυλό του, κι όλος έτοιμος
γεύεται τις εκφράσεις τους, την ώρα που οι ανόητοι έφηβοι
υγραίνουν με τη γλώσσα τους θαυμαστικά τα χείλη τους.
  Κι εκείνος
πανούργος, αδηφάγος, σαρκικός, ο μέγας αναμάρτητος,
ανάμεσα στο ναι και στο όχι, στην επιθυμία και τη μετάνοια,
σαν ζυγαριά στο χέρι του θεού ταλαντεύεται ολόκληρος,
ενώ το φως του παραθύρου πίσω απ’ το κεφάλι του
τοποθετεί ένα στέφανο συγγνώμης κι αγιοσύνης.
«Αν άφεση δεν είναι η ποίηση, –ψιθύρισε μόνος τους–
τότε, από πουθενά μην περιμένουμε έλεος».



Η ΛΑΜΠΑ ΤΟΥ

Η λάμπα είναι ήμερη, καλόβολη· την προτιμάει
από άλλους φωτισμούς. Ρυθμίζεται το φως της
ανάλογα με τις ανάγκες της στιγμής, ανάλογα
με την αιώνια, ανομολόγητην επιθυμία. Και πάντα,
η μυρωδιά του πετρελαίου, μια λεπτή παρουσία
πολύ διακριτική, τις νύχτες, σαν γυρνάει μονάχος
με τόση κούραση στα μέλη, τόση ματαιότητα
στην ύφανση του σακακιού του, στις ραφές της τσέπης
τόσο που κάθε κίνηση να μοιάζει περιττή κι αφόρητη –
η λάμπα, μιά απασχόληση και πάλι· – το φιτίλι,
το σπίρτο, η φλόγα η κινδυνεύουσα (με τις σκιές της
στην κλίνη, στο γραφείο, στους τοίχους) και προπάντων
εκείνο το γυαλί – η εύθραυστη διαφάνειά του,
που σε μιά απλή κι ανθρώπινη χειρονομία, απ’ την αρχή,
σε υποχρεώνει: να προφυλαχτείς ή και να προφυλάξεις.



Η ΛΑΜΠΑ ΤΟΥ ΚΑΤΑ ΤΟ ΛΥΚΑΥΓΕΣ

Καλησπέρα, λοιπόν· οι δυό τους πάλι, ενώπιος ενωπίω,
η λάμπα του κι αυτός, – την αγαπάει, κι ας φαίνεται
αδιάφορος κι αυτάρεσκος· κι όχι μονάχα
γιατί τον εξυπηρετεί, μα πιότερο, και ιδίως,
γιατί αξιώνει τις φροντίδες του· – λεπτή επιβίωση
αρχαίων ελληνικών λυχνιών, μαζεύει γύρω της
μνήμες κι ευαίσθητα έντομα της νύχτας, απαλείφει
ρυτίδες των γερόντων, μεγεθύνει τα μέτωπα,
μεγαλύνει τις σκιές εφηβικών σωμάτων, επιστρώνει
μ’ ένα μειλίχιο φέγγος τη λευκότητα κενών σελίδων
ή το κρυμμένο πορφυρό των ποιημάτων· κι όταν,
κατά το λυκαυγές, το φως της ωχριάζει και ταυτίζεται
με το τριανταφυλλί της μέρας, με τους πρώτους θορύβους
απ’ τα ρουλά των μαγαζιών, τα χειραμάξια, τους οπωροπώλες,
είναι μιά εικόνα απτή της ίδιας του αγρυπνίας, κι ακόμη
μιά γυάλινη γέφυρα, που πάει απ’ τα γυαλιά του
ώς το γυαλί της λάμπας, κι από κει στα τζάμια
του παραθύρου, ώς έξω, όλο πιο πέρα –
γυάλινη γέφυρα που τον κρατεί πάνω απ’ την πολιτεία,
μέσα στην πολιτεία, στην Αλεξάνδρειά του, ενώνοντας,
με τη δική του τώρα βούληση, τη νύχτα και τη μέρα.



ΤΟ ΣΒΗΣΙΜΟ ΤΗΣ ΛΑΜΠΑΣ

Έρχεται η ώρα της μεγάλης κόπωσης. Θαμβωτική πρωία,
προδοτική· – δείχνει το τέλος κι άλλης νύχτας του,
  υπερθεματίζει
τη στιλπνή τύψη του καθρέφτη, σκάβοντας μνησίκακα
τις χαρακιές δίπλα στα χείλη και στα μάτια. Τώρα,
δεν ωφελεί η προσήνεια της λάμπας ή το κλείσιμο των
  παραπετασμάτων.
Συνείδηση άκαμπτη του τέλους πάνω στα σεντόνια όπου
  ψυχραίνει
το θερμό χνώτο θερινής νυκτός, και μένουν μόνον λίγοι κρίκοι
πεσμένοι από νεανικούς βοστρύχους –μιά κομμένη αλυσίδα–
η ίδια εκείνη αλυσίδα – ποιός τη σφυρηλάτησε; Όχι,
δεν ωφελεί η ανάμνηση μήτε κι η ποίηση. Κι ωστόσο,
την ύστατη στιγμή, πριν κοιμηθεί, σκύβοντας πάνω απ’ το γυαλί
  της λάμπας
να φυσήσει τη φλόγα της, να σβήσει πια κι αυτή,
  αντιλαμβάνεται
ότι φυσάει κατευθείαν μέσα στο γυάλινο αυτί της αιωνιότητας
μιά λέξη αθάνατη, εντελώς δική του, το ίδιο του το
  χνώτο – ο στεναγμός της ύλης.
Ωραία που η καπνιά της λάμπας ευωδιάζει το δωμάτιό του
  τα χαράματα.



ΤΑ ΓΥΑΛΙΑ ΤΟΥ

Ανάμεσα στα μάτια του και τ’ αντικείμενα στέκονταν πάντα
τα ερμητικά γυαλιά του, τα προσεχτικά, τ’ αφηρημένα,
τα εποπτικά κι εκλεκτικά – γυάλινο φρούριο απρόσωπο,
φράγμα και παρατηρητήριο – δυό υδάτινες τάφροι
γύρω στο μυστικό, το απογυμνωτικό το βλέμμα, ή μάλλον
δυό δίσκοι ζυγαριάς που στέκεται –περίεργο– όχι κάθετη
αλλά οριζόντια. Κι έτσι πια, μιά ζυγαριά οριζόντια
τί θα μπορούσε να κρατήσει εξόν απ’ το κενό, κι εξόν
από τη γνώση του κενού, γυμνή, κρυστάλλινη,
  απαστράπτουσα
και πάνω στη στιλπνότητά της η πομπή ν’ αντανακλάται
των έσω κι έξω του ινδαλμάτων σε μιά ζυγιασμένη ενότητα
τόσο υλική, τόσο άφθαρτη, που ακέριο το κενό αναιρούσε.



ΚΑΤΑΦΥΓΙΑ

«Έκφραση –λέει– δε σημαίνει να πεις κάτι,
αλλά απλώς να μιλήσεις· και το να μιλήσεις
σημαίνει ν’ αποκαλυφθείς· – πώς να μιλήσεις;»
Κι έγινε τότε τόσο διάφανη η σιωπή του
που κρύφτηκε όλος πίσω από την κουρτίνα
κάνοντας πως κοιτάζει απ’ το παράθυρο.
Μα, ως νά ’νιωσε το βλέμμα μας στη ράχη του,
έστρεψε βγάζοντας το πρόσωπό του απ’ την κουρτίνα
σα να φορούσε ένα λευκό, μακρύ χιτώνα,
κάπως αστείον, κάπως παράταιρον στην εποχή μας,
και τό ’θελε (ή το προτιμούσε) ίσως νομίζοντας
πως έτσι, κατά κάποιο τρόπο, θα παραπλανούσε
την υποψία μας, την εχθρότητά μας ή τη λύπη μας
ή πως μας χορηγούσε κάποιο πρόσχημα
για τον μελλοντικό (που ’χε μαντέψει) θαυμασμό μας.



ΠΕΡΙ ΜΟΡΦΗΣ

Είπε: «Η μορφή δεν εφευρίσκεται μήτε επιβάλλεται·
εμπεριέχεται στην ύλη της κι αποκαλύπτεται κάποτε
στην κίνησή της προς την έξοδο». Κοινοτοπίες, είπαμε,
αοριστολογίες – τί αποκαλύψεις τώρα; Αυτός δε μίλησε άλλο·
έκλεισε το σαγόνι του μέσα στα δυό του χέρια σα μιά λέξη
εντός εισαγωγικών. Το τσιγάρο του αμφίθυμο απόμεινε
στα κλεισμένα του χείλη – μιά λευκή φλεγόμενη κεραία
αντί αποσιωπητικών, που πάντα τα παρέλειπε εκ συστήματος
(ή μήπως ασυναίσθητα;) αποσιωπώντας τη σιωπή του.

Στη στάση αυτή, μας φάνηκε, έτσι αόριστα, πως αγρυπνούσε
σ’ ένα μικρό, σιδηροδρομικό σταθμό, κάτω απ’ το υπόστεγο,
εκεί που συναντιούνται στιγμιαία, μιά νύχτα του χειμώνα,
μοναχικοί ταξιδιώτες, μ’ εκείνη τη γεύση του κάρβουνου
απ’ το ακατόρθωτο του ταξιδιού, κι απ’ το αμοιβαίο απέραντο
της μυστικής τους προαιώνιας φιλίας. Ο καπνός του τραίνου
στεκόταν ήσυχος πάνω απ’ τους δυό οριζόντιους κώνους
των προβολέων, συμπαγής και γλυπτικός, ανάμεσα
σε δυό χωρισμούς. Αυτός έσβησε το τσιγάρο του κι έφυγε.



ΠΑΡΑΝΟΗΣΕΙΣ

Αυτά τα διφορούμενά του, αφόρητα· μας βάζουν σε δοκιμασία·
κι ο ίδιος επίσης δοκιμάζεται· προδίδεται ολοφάνερα
η ασάφειά του, ο δισταγμός του, η άγνοια, η δειλία του
κι η έλλειψη σταθερών αρχών. Σίγουρα, πάει να μας εμπλέξει
στην ίδια του περιπλοκή. Κι αυτός κοιτούσε κάπου πέρα
γενναιόφρων τάχα κι επιεικής (Όπως αυτοί που ’χουν ανάγκη
  επιεικείας
μ’ ολόλευκο πουκάμισο, μ’ άψογο μολυβί κοστούμι
κι ένα χρυσάνθεμο στην κομβιοδόχη. Ωστόσο
σαν έφυγε, στη θέση όπου στεκόταν, διακρίναμε στο πάτωμα
μιά μικρή, κατακόκκινη λίμνη, ωραία σχεδιασμένη,
σαν χάρτης περίπου της Ελλάδος, σαν μικρογραφία της
  υδρογείου,
μ’ αρκετές αφαιρέσεις και μεγάλες ανακρίβειες συνόρων,
–με σύνορα σχεδόν σβησμένα μες στου χρώματος την
  ομοιομορφία–
μιά υδρόγειος σ’ ένα κατάκλειστο, λευκό σχολείο, μήνα Ιούλιο,
που λείπουν όλοι οι μαθητές, σε μιά εξοχή εκτυφλωτική,
  παραθαλάσσια.



ΛΥΚΟΦΩΣ

Την ξέρεις κείνη τη στιγμή του θερινού λυκόφωτος
μες στο κλειστό δωμάτιο· μιά ελάχιστη ρόδινη ανταύγεια
διαγώνια στο σανίδωμα της οροφής· και το ποίημα
ημιτελές επάνω στο τραπέζι – δυό στίχοι όλο όλο,
μιά αθετημένη υπόσχεση για ένα εξαίσιο ταξίδι,
για κάποια ελευθερία, κάποια αυτάρκεια,
για κάποια (σχετική, φυσικά) αθανασία.

Έξω στο δρόμο, η επίκληση κιόλας της νύχτας,
οι ανάλαφροι ίσκιοι θεών, ανθρώπων, ποδηλάτων,
όταν σκολάνε τα γιαπιά, κι οι νέοι εργάτες
με τα εργαλεία τους, με τα βρεγμένα, ακμαία μαλλιά τους,
με λίγες πιτσιλιές ασβέστη στα φθαρμένα τους ρούχα
χάνονται στων εσπερινών ατμών την αποθέωση.

Οκτώ κρίσιμοι κτύποι στο εκκρεμές, πάνω απ’ τη σκάλα,
σ’ όλο το μάκρος του διαδρόμου – κτύποι αμείλικτοι
από σφυρί επιτακτικό, κρυμμένο πίσω από το κρύσταλλο
το σκιασμένο· και ταυτόχρονα ο αιώνιος θόρυβος
εκείνων των κλειδιών που δεν κατόρθωσε ποτέ του
να εξακριβώσει αν ξεκλειδώνουν ή αν κλειδώνουν.



ΥΣΤΑΤΗ ΩΡΑ

Ένα άρωμα έμενε στην κάμαρά του, ίσως μονάχα
απ’ την ανάμνηση, μπορεί κι απ’ το παράθυρο
μισάνοιχτο στην εαρινή βραδιά. Ξεχώρισε
τα πράγματα που θά ’παιρνε μαζί του. Σκέπασε
μ’ ένα σεντόνι τον μεγάλο καθρέφτη. Κι ακόμη
στα δάχτυλά του εκείνη η αφή ευμελών σωμάτων
κι η αφή, η μοναχική, της πένας του – όχι αντίθεση·
υπέρτατη ένωση της ποιήσεως. Δεν ήθελε
να απατήσει κανέναν. Πλησίαζε το τέλος. Ρώτησε
ακόμη μιά φορά: «Ευγνωμοσύνη τάχα, ή θέληση
ευγνωμοσύνης;» Κάτω απ’ το κρεβάτι του πρόβαιναν
γεροντικές οι παντόφλες του. Δε θέλησε
να τις σκεπάσει – (ω, βέβαια, άλλοτε). Μονάχα,
σαν έβαλε το κλειδάκι στην τσέπη του γιλέκου του,
κάθισε πάνω στη βαλίτσα του, καταμεσής της κάμαρας,
ολομόναχος, κι άρχισε να κλαίει, γνωρίζοντας,
πρώτη φορά με τόση ακρίβεια, την αθωότητά του.



ΜΕΤΑ ΘΑΝΑΤΟΝ

Πολλοί τον διεκδικούσαν, διαπληκτίζονταν τριγύρω του,
μπορεί κι εξαιτίας του κοστουμιού του – παράξενο κοστούμι,
επίσημο, επιβλητικό, με κάποια χάρη ωστόσο,
με κάποιο αέρα, σαν εκείνα τα φανταστικά των θεών
όταν συναναστρέφονταν ανθρώπους – μεταμφιεσμένοι,
κι ενώ μιλούσαν τα κοινά, με κοινή γλώσσα, αιφνίδια
φούσκωνε μια πτυχή του ενδύματός τους απ’ το χνώτο
του απείρου ή του υπερπέραν – όπως λένε.

Διαπληκτίζονταν, λοιπόν. Αυτός τί νά ’κανε; Του σκίσαν
ρούχα κι εσώρουχα, του σπάσαν και τη ζώνη. Απόμεινε
ένας κοινός, γυμνός θνητός, σε στάση συστολής. Οι πάντες
τον εγκατέλειψαν. Κι εκεί ακριβώς μαρμάρωσε. Μετά
  από χρόνια,
στη θέση αυτή ανακάλυψαν ένα περίλαμπρο άγαλμα
γυμνό, υπερήφανο, υψηλό, από πεντελίσιο μάρμαρο,
του Αιώνιου Εφήβου του Αυτοτιμωρούμενου – έτσι
  το αποκάλεσαν·
το σκέπασαν με μιά μακριά λινάτσα, κι ετοιμάζανε
μια τελετή πρωτοφανή για τα δημόσια αποκαλυπτήρια.



ΑΞΙΟΠΟΙΗΣΗ

Αυτός που πέθανε, ήταν, πράγματι, έξοχος,
μοναδικός· μας άφησε ένα μέτρο υπέροχο
να μετρηθούμε και προπάντων να μετρήσουμε
το γείτονά μας· – ο ένας τόσος δα
πολύ κοντός, ο άλλος στενός, ο τρίτος
μακρύς σαν ξυλοπόδαρος· κανένας
με κάποια αξία· τίποτα, μα τίποτα.
Μονάχα εμείς που χρησιμοποιούμε επάξια
αυτό το μέτρο –μα ποιό μέτρο λέτε;–
αυτό ’ναι η Νέμεσις, το ξίφος του Αρχαγγέλου,
το ακονίσαμε κιόλας, και τώρα μπορούμε
αράδα ν’ αποκεφαλίζουμε τους πάντες.


               ΑΘΗΝΑ, Φθινόπωρο 1963.



Από το βιβλίο: Γιάννης Ρίτσος, «Ποιήματα», τ. Θ΄, Κέδρος, Αθήνα 1989, σελ. 177-186.

Tuesday, December 18, 2012

ΒΙΤΙΕΣΛΑΦ ΝΕΖΒΑΛ


VÍTĚZSLAV NEZVAL (1900 – 1958)


Kapesní šátek


Dnes také odjíždím a chce se mi až plakat
Šáteček do kapsy dost času na hoře
Kdyby svět nebyl víc než velký pestrý plakát
strhnu jej cynicky a hodím do moře

Slzavé údolí mě pozřelo jak rybu
Třicetkrát nalomen obraz se složil sám
Odpusť mi skřivane svou starou slavnou chybu
že mám-li zpívati trochu se zalykám

Šátek se třepotá a otvírá mi města
groteskně přibitá na ústí tunelů
Škoda že není smrt jen dlouhá černá cesta
z níž bych se probudil v neznámém hotelu

Ty jenž jsi miloval jak Andrea del Sarto
vrať očím krásných žen svůj šátek z hedvábí
A víš-li že je smrt jen okamžik jen salto
neobracej se již Dobrý den jestřábi!



Poezie


Vánku vánku sliním prst
abych věděl odkud věješ
Vánku sklidím to co seješ
Vánku mám tě plnou hrst

Duše kočko nahrb hřbet
Vánek se chce s tebou laskat
Jiskry už vás slyším praskat
Cvrček by to nedoved

Seji larvy do mechu
Blýskavici oheň deště
A co seješ vánku ještě?
Seji seji útěchu



Zastesknutí

Zastesklo se mi v zázračném městě
po vás mí dobří přátelé?
Snad až se vyspím po dlouhé cestě
bude mi zase vesele

Zastesklo se mi po tobě otče
či po vás matko? Po kompak...
Zastesklo se mi sám nevím po čem
Zastesklo se mi jenom tak



Sacré-Coeur


Bílá osamělá paní
Máš za sokyni ocelovou věž
Kdybych tě hanil byla by to lež
Kdybych tě chválil řekli by že básník straní
Tomu věčném nevkusu
Jenž mu učinil tak drahými
      strakaté drapérie cirkusů
Eh co bych mluvil nafintěná věži
Vždyť celá Paříž ti blaženě u nohou leží



Krajina v Provenci


Osamělé stromy Provence
podobají se mé domovině
a oné divotvorné studánce
kterou jsem v dětství navštěvoval pilně

Když tu jdou malé děti ze školy
kdepak si asi nejraději hrají?
Tam u té staré římské stodoly?
Ovce se na ně sladce usmívají

jak se usmívala na nás housata
kus za silnicí ve vrbinách
Zpívejte provensálská děvčata
o plavovlasých Meluzínách

jak zpíval Mistral vaším jazykem
o Mireio a přástevnících
Až mě smrt zacpe ústa roubíkem
až nebudu mít co říci

chtěl bych spát v trávě české Provence
v té trávě heřmánkové chuti
chtěl bych se utopiti v studánce
tichého sladkého rozplynutí



Marseillské střechy


Marseillské střechy kdo pod vámi bydlí
Marseilli viděl jsem tvé pavlače
Na jedné z nich jsem spatřil starou židli
a ženu jež má oči od pláče

Kdysi jsem miloval kouzlo transbordéru
ten pomník z železa a z řetězů
dnes mne však dojala víc tamta žena v šeru
pod větví halící se do bezu

Koho tu čeká kdo jí nepřichází
pro koho šermuje tu sama kartami
Na jaké nové lepší štěstí sází
Soupeří s Mariemi nebo s Martami?

Zapomeň stará ženo na miláčka
a nechej přejet zpožděný můj vlak
Věř když se láska poláme jak hračka
je lépe nechat ji a nekazit si pláčem zrak

Ach srdce nech tu Sisyfovu práci
milovat navěky a hleď si jiných her
Vždyť nejsi z železa jak tito mořští raci
jak tato kotva jak ten transbordér



Kaktusy


Od těch dob kdy lidé popřeli své tělo
lidské pokolení strašně zakrnělo
Muži odumřeli v chladu sutany
Hleď ty kaktusové liliputány!

Žena ztratila svou krásu je jen dobrá
Její splasklá náruč bála by se obra
Pěstí v oknech zakrnělé kaktusy
nechce roditi když právě nemusí

Naše jara zvolna tratí fantazii
Brzy bude velká vzácnost potkat zmiji
A tak zasteskne se někdy člověku
po šílené vegetaci pravěku

Dnes jsem spatřil kakty které bují v tropech
Chci vám něco říci o těch lidoopech
v jejichž stínu člověk zmenší se až v nic
Velikost má rub a velikost má líc

Představte si velké stromy tvaru lžíce
stromy podobající se staré štice
představte si kaktus s krkem žirafy
kaktus jako starý orloj bez rafik

kaktus zkadeřený jako lidská hlava
kaktus který na vás od zdaleka mává
kaktus zkroucený jako sobí parohy
kaktus bezruký a kaktus beznohý

Kaktus natřásající se jako skelet
kaktus s lampasy jenž moh by začít velet
kaktus s obnaženou rybí páteří
kaktus celý ponořený do peří

Od těch dob kdy lidé společensky žijí
ztrácíš přírodo svou strašnou fantazii
Jsem ti vděčen že jí trochu mám
zvláštní kaktusy ach odkud vás již znám?



Monacká romance


Vysoko nad mořem na strmé skále
kde rostou palmy cypřiše a tak dále
nad serpentinou vinoucí se jako had
má monacká princezna svůj hrad

Není to hrad ne je to vlastně palác
Když šel jsem okolo monacká princezna spala
Bolí ji hlava má šátek na čele
a kněz se za ni modlí v kostele

Princezno vy jste včera příliš pila
a skoro celou noc jste protančila
Váš žandár vlekl vás jak anděla
na vzduch abyste vystřízlivěla

Jak je to směšné když se mění stráže
Gardisti běží rychle domů z pláže
připjat si operetní kokardy
Každý má ctižádost sloužit u gardy

Na cimbuří jsou muzeální děla
jež nikdy žádnou válku neviděla
a koule srovnané do nízkých pyramid
zde tráví v slunci zasloužený klid

Ó republiky můžete se stydět
Vemte si příklad z této monarchie
jež zparodovala tak skvěle stát
Ó republiky i vám hrozí pád

I vaše armády i vaše ryčná děla
přijdou už velmi brzy do muzea
k akciím z zákoníkům k ruletě
A přijdou hezčí časy na světě



Racheli


Jsem unaven Racheli
Nakonec nám stačí úzká lavice
Spěte Zde je moje pravice
Spěte klidně buďme přáteli

Jsem unaven Racheli
za chvíli se rozdvojí náš společný vlak
Spěte na lavici spánkem smrti Tak
Spali jsme dost dlouho v posteli

Jsem unaven Racheli
jako vaše stará chimérická rasa
jako naše příliš staré kostely
jako poezie jako krása
jako smutek jako veselí

Jsem unaven Racheli



Sbohem a šáteček

Sbohem a kdybychom se víckrát nesetkali
bylo to překrásné a bylo toho dost
Sbohem a kdybychom si spolu schůzku dali
možná že nepřijdem že přijde jiný host

Bylo to překrásné žel všechno má svůj konec
Mlč umíráčku mlč ten smutek já už znám
Polibek kapesníku siréna lodní zvonec
tři čtyři úsměvy a potom zůstat sám

Sbohem a kdybychom si neřekli už více
ať po nás zůstane maličká památka
vzdušná jak kapesník prostší než pohlednice
a trochu mámivá jak vůně pozlátka

A jestli viděl jsem co neviděli jiní
tím lépe vlaštovko jež hledáš rodný chlév
Ukázalas mi jih kde máš své hnízdo v skříni
Tvým osudem je let mým osudem je zpěv

Sbohem a bylo-li to všecko naposledy
tím hůř mé naděje nic vám už nezbude
Chcem-li se setkati nelučme se radš tedy
Sbohem a šáteček Vyplň se osude!

Monday, December 3, 2012

ΠΙΕΡ ΠΑΟΛΟ ΠΑΖΟΛΙΝΙ






PIER PAOLO PASOLINI


LE CENERI DI GRAMSCI


I

Non è di maggio questa impura aria
che il buio giardino straniero
fa ancora più buia, o l’abbaglia

con cieche schiarite… questo cielo
di bave sopra gli attici giallini
che in semicerchi immensi fanno velo

alle curve del Tevere, ai turchini
monti del Lazio… Spande una mortale
pace, disamorata come i nostri destini,

tra le vecchie muraglie l’autunnale
maggio. In esso c’è il grigiore del mondo,
la fine del decennio in cui ci appare

tra le macerie finito il profondo
e ingenuo sforzo di rifare la vita;
il silenzio, fradicio e infecondo…

Tu giovane, in quel maggio in cui l’errore
era ancora vita, in quel maggio italiano
che alla vita aggiungeva almeno ardore,

quanto meno sventato e impuramente sano
dei nostri padri – non padre, ma umile
fratello – già con la tua magra mano

delineavi l’ideale che illumina
(ma non per noi: tu morto, e noi
morti ugualmente, con te, nell’umido

giardino) questo silenzio. Non puoi,
lo vedi?, che riposare in questo sito
estraneo, ancora confinato. Noia

patrizia ti è intorno. E, sbiadito,
solo ti giunge qualche colpo d’incudine
dalle officine di Testaccio, sopito

nel vespro: tra misere tettoie, nudi
mucchi di latta, ferrivecchi, dove
cantando vizioso un garzone già chiude

la sua giornata, mentre intorno spiove.



II

Tra i due mondi, la tregua, in cui non siamo.
Scelte, dedizioni... altro suono non hanno
ormai che questo del giardino gramo

e nobile, in cui caparbio l'inganno
che attutiva la vita resta nella morte.
Nei cerchi dei sarcofaghi non fanno

che mostrare la superstite sorte
di gente laica le laiche iscrizioni
in queste grigie pietre, corte

e imponenti. Ancora di passioni
sfrenate senza scandalo son arse
le ossa dei miliardari di nazioni

più grandi; ronzano, quasi mai scomparse,
le ironie dei principi, dei pederasti,
i cui corpi sono nell'urne sparse

inceneriti e non ancora casti.
Qui il silenzio della morte è fede
di un civile silenzio di uomini rimasti

uomini, di un tedio che nel tedio
del Parco, discreto muta: e la città
che, indifferente, lo confina in mezzo

a tuguri e a chiese, empia nella pietà,
vi perde il suo splendore. La sua terra
grassa di ortiche e di legumi dà

questi magri cipressi, questa nera
umidità che chiazza i muri intorno
a smotti ghirigori di bosso, che la sera

rasserenando spegne in disadorni
sentori d'alga... quest'erbetta stenta
e inodora, dove violetta si sprofonda

l'atmosfera, con un brivido di menta,
o fieno marcio, e quieta vi prelude
con diurna malinconia, la spenta

trepidazione della notte. Rude
di clima, dolcissimo di storia, è
tra questi muri il suolo in cui trasuda

altro suolo; questo umido che
ricorda altro umido; e risuonano
- familiari da latitudini e

orizzonti dove inglesi selve coronano
laghi spersi nel cielo, tra praterie
verdi come fosforici biliardi o come

smeraldi: "And O ye Fountains..." - le pie
invocazioni...



III

Uno straccetto rosso, come quello
arrotolato al collo ai partigiani
e, presso l'urna, sul terreno cereo,

diversamente rossi, due gerani.
Lì tu stai, bandito e con dura eleganza
non cattolica, elencato tra estranei

morti: Le ceneri di Gramsci... Tra speranza
e vecchia sfiducia, ti accosto, capitato
per caso in questa magra serra, innanzi

alla tua tomba, al tuo spirito restato
quaggiù tra questi liberi. (O è qualcosa
di diverso, forse, di più estasiato

e anche di più umile, ebbra simbiosi
d'adolescente di sesso con morte...)
E, da questo paese in cui non ebbe posa

la tua tensione, sento quale torto
- qui nella quiete delle tombe - e insieme
quale ragione - nell'inquieta sorte

nostra - tu avessi stilando le supreme
pagine nei giorni del tuo assassinio.
Ecco qui ad attestare il seme

non ancora disperso dell'antico dominio,
questi morti attaccati a un possesso
che affonda nei secoli il suo abominio

e la sua grandezza: e insieme, ossesso,
quel vibrare d'incudini, in sordina,
soffocato e accorante - dal dimesso

rione - ad attestarne la fine.
Ed ecco qui me stesso... povero, vestito
dei panni che i poveri adocchiano in vetrine

dal rozzo splendore, e che ha smarrito
la sporcizia delle più sperdute strade,
delle panche dei tram, da cui stranito

è il mio giorno: mentre sempre più rade
ho di queste vacanze, nel tormento
del mantenermi in vita; e se mi accade

di amare il mondo non è che per violento
e ingenuo amore sensuale
così come, confuso adolescente, un tempo

l'odiai, se in esso mi feriva il male
borghese di me borghese: e ora, scisso
- con te - il mondo, oggetto non appare

di rancore e quasi di mistico
disprezzo, la parte che ne ha il potere?
Eppure senza il tuo rigore, sussisto

perché non scelgo. Vivo nel non volere
del tramontato dopoguerra: amando
il mondo che odio - nella sua miseria

sprezzante e perso - per un oscuro scandalo
della coscienza...



IV

Lo scandalo del contraddirmi, dell'essere
con te e contro te; con te nel core,
in luce, contro te nelle buie viscere;

del mio paterno stato traditore
- nel pensiero, in un'ombra di azione -
mi so ad esso attaccato nel calore

degli istinti, dell'estetica passione;
attratto da una vita proletaria
a te anteriore, è per me religione

la sua allegria, non la millenaria
sua lotta: la sua natura, non la sua
coscienza: è la forza originaria

dell'uomo, che nell'atto s'è perduta,
a darle l'ebbrezza della nostalgia,
una luce poetica: ed altro più

io non so dirne, che non sia
giusto ma non sincero, astratto
amore, non accorante simpatia...

Come i poveri povero, mi attacco
come loro a umilianti speranze,
come loro per vivere mi batto

ogni giorno. Ma nella desolante
mia condizione di diseredato,
io possiedo: ed è il più esaltante

dei possessi borghesi, lo stato
più assoluto. Ma come io possiedo la storia,
essa mi possiede; ne sono illuminato:

ma a che serve la luce?



V

Non dico l'individuo, il fenomeno
dell'ardore sensuale e sentimentale...
altri vizi esso ha, altro è il nome

e la fatalità del suo peccare...
Ma in esso impastati quali comuni,
prenatali vizi, e quale

oggettivo peccato! Non sono immuni
gli interni e esterni atti, che lo fanno
incarnato alla vita, da nessuna

delle religioni che nella vita stanno,
ipoteca di morte, istituite
a ingannare la luce, a dar luce all'inganno.

Destinate a esser seppellite
le sue spoglie al Verano, è cattolica
la sua lotta con esse: gesuitiche

le manie con cui dispone il cuore;
e ancor più dentro: ha bibliche astuzie
la sua coscienza... e ironico ardore

liberale... e rozza luce, tra i disgusti
di dandy provinciale, di provinciale
salute... Fino alle infime minuzie

in cui sfumano, nel fondo animale,
Autorità e Anarchia... Ben protetto
dall'impura virtù e dall'ebbro peccare,

difendendo una ingenuità di ossesso,
e con quale coscienza!, vive l'io: io,
vivo, eludendo la vita, con nel petto

il senso di una vita che sia oblio
accorante, violento... Ah come
capisco, muto nel fradicio brusio

del vento, qui dov'è muta Roma,
tra i cipressi stancamente sconvolti,
presso te, l'anima il cui graffito suona

Shelley... Come capisco il vortice
dei sentimenti, il capriccio (greco
nel cuore del patrizio, nordico

villeggiante) che lo inghiottì nel cieco
celeste del Tirreno; la carnale
gioia dell'avventura, estetica

e puerile: mentre prostrata l'Italia
come dentro il ventre di un'enorme
cicala, spalanca bianchi litorali,

sparsi nel Lazio di velate torme
di pini, barocchi, di giallognole
radure di ruchetta, dove dorme

col membro gonfio tra gli stracci un sogno
goethiano, il giovincello ciociaro...
Nella Maremma, scuri, di stupende fogne

d'erbasaetta in cui si stampa chiaro
il nocciolo, pei viottoli che il buttero
della sua gioventù ricolma ignaro.

Ciecamente fragranti nelle asciutte
curve della Versilia, che sul mare
aggrovigliato, cieco, i tersi stucchi,

le tarsie lievi della sua pasquale
campagna interamente umana,
espone, incupita sul Cinquale,

dipanata sotto le torride Apuane,
i blu vitrei sul rosa... Di scogli,
frane, sconvolti, come per un panico

di fragranza, nella Riviera, molle,
erta, dove il sole lotta con la brezza
a dar suprema soavità agli olii

del mare... E intorno ronza di lietezza
lo sterminato strumento a percussione
del sesso e della luce: così avvezza

ne è l'Italia che non ne trema, come
morta nella sua vita: gridano caldi
da centinaia di porti il nome

del compagno i giovinetti madidi
nel bruno della faccia, tra la gente
rivierasca, presso orti di cardi,

in luride spiaggette...

Mi chiederai tu, morto disadorno,
d'abbandonare questa disperata
passione di essere nel mondo?



VI

Me ne vado, ti lascio nella sera
che, benché triste, così dolce scende
per noi viventi, con la luce cerea

che al quartiere in penombra si rapprende.
E lo sommuove. Lo fa più grande, vuoto,
intorno, e, più lontano, lo riaccende

di una vita smaniosa che del roco
rotolio dei tram, dei gridi umani,
dialettali, fa un concerto fioco

e assoluto. E senti come in quei lontani
esseri che, in vita, gridano, ridono,
in quei loro veicoli, in quei grami

caseggiati dove si consuma l'infido
ed espansivo dono dell'esistenza -
quella vita non è che un brivido;

corporea, collettiva presenza;
senti il mancare di ogni religione
vera; non vita, ma sopravvivenza

- forse più lieta della vita - come
d'un popolo di animali, nel cui arcano
orgasmo non ci sia altra passione

che per l'operare quotidiano:
umile fervore cui dà un senso di festa
l'umile corruzione. Quanto più è vano

- in questo vuoto della storia, in questa
ronzante pausa in cui la vita tace -
ogni ideale, meglio è manifesta

la stupenda, adusta sensualità
quasi alessandrina, che tutto minia
e impuramente accende, quando qua

nel mondo, qualcosa crolla, e si trascina
il mondo, nella penombra, rientrando
in vuote piazze, in scorate officine...

Già si accendono i lumi, costellando
Via Zabaglia, Via Franklin, l'intero
Testaccio, disadorno tra il suo grande

lurido monte, i lungoteveri, il nero
fondale, oltre il fiume, che Monteverde
ammassa o sfuma invisibile sul cielo.

Diademi di lumi che si perdono,
smaglianti, e freddi di tristezza
quasi marina... Manca poco alla cena;

brillano i rari autobus del quartiere,
con grappoli d'operai agli sportelli,
e gruppi di militari vanno, senza fretta,

verso il monte che cela in mezzo a sterri
fradici e mucchi secchi d'immondizia
nell'ombra, rintanate zoccolette

che aspettano irose sopra la sporcizia
afrodisiaca: e, non lontano, tra casette
abusive ai margini del monte, o in mezzo

a palazzi, quasi a mondi, dei ragazzi
leggeri come stracci giocano alla brezza
non più fredda, primaverile; ardenti

di sventatezza giovanile la romanesca
loro sera di maggio scuri adolescenti
fischiano pei marciapiedi, nella festa

vespertina; e scrosciano le saracinesche
dei garages di schianto, gioiosamente,
se il buio ha resa serena la sera,

e in mezzo ai platani di Piazza Testaccio
il vento che cade in tremiti di bufera,
è ben dolce, benché radendo i capellacci

e i tufi del Macello, vi si imbeva
di sangue marcio, e per ogni dove
agiti rifiuti e odore di miseria.

È un brusio la vita, e questi persi
in essa, la perdono serenamente,
se il cuore ne hanno pieno: a godersi

eccoli, miseri, la sera: e potente
in essi, inermi, per essi, il mito
rinasce... Ma io, con il cuore cosciente

di chi soltanto nella storia ha vita,
potrò mai più con pura passione operare,
se so che la nostra storia è finita?


1954


Gramsci è sepolto in una piccola tomba del Cimitero degli Inglesi, tra Porta San Paolo e Testaccio, non lontano dalla tomba di Shelley. Sul cippo si leggono solo le parole: "Cinera Gramsci" con le date.